La revolución gastronómica

En las últimas décadas se han ido sucediendo una serie de movimientos gastronómicos que han revolucionado el mundo de la cocina por completo. Todos estos movimientos se podrían enmarcar dentro del slow-food, es decir, el placer de degustar la comida acompañada de un buen servicio. Este nuevo término se antepone al conocido fast-food y nos ofrece una cocina más creativa, cuidada y valiosa.

La deconstrucción es uno de esos movimientos que han cambiado la percepción del comer y se basa en la adaptación. Es una forma de crear nuevas elaboraciones partiendo de otras ya conocidas. El precursor de este movimiento fue Ferran Adrià, quien a partir de elaboraciones ya conocidas, transformó las texturas de sus ingredientes, su forma y temperatura, para ofrecer un plato que parece conocido pero es distinto y sorprendente.

Ferrán Adriá ha intelectualizado el papel que la ciencia juega, y sobre todo va a jugar, en la cocina de autor de los próximos años y ha asumido que si la química fue la base de la gastronomía del siglo XX, la física la sustituirá en el XXI. Así, poco a poco este autor dice adiós a la deconstrucción para rehacer las texturas de los alimentos empleando hidrogeles y todo lo que llegará en un futuro próximo. Es decir, el mismo autor ha dado paso a nuevos movimientos gastronómicos que revolucionan la cocina a pasos agigantados y que se podría incluso llamar reconstructivismo.

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